viernes, 22 de junio de 2007

divagaciones artísticas de viernes


El ánimo y el contexto suelen influir en los temas que uno elige y en como lo cuenta. Fiodor Dostoievski no podría haber escrito tan magistralmente “Crimen y castigo” sin estar turbado y desesperado; los grandes de la literatura comparten con sus personajes y sus historias, su propia vida. Ernesto Sábato, admirador de la obra de Dostoievski, siempre afirmó que cuando mejor escribía era cuando se sentía con la obligación de hacerlo, una pulsión irresistible que le daba fuerzas para, como si fuera una catarata, vaciar toda su angustia en papel, sin freno y visceral. Por supuesto poca gente puede aprovechar esa fuerza para transformarla en arte; de la misma forma que un genial pintor plasma su poder, su determinación y su necesidad para transformar un lienzo encuadrado en madera barata, en una obra de arte, en una isla de talento, una isla que la mayoría de nosotros nunca podremos llegar. Podemos tratar de cruzar ese estrecho que separa el intento de la genialidad, el principio del final, pero los medios nos resultan irremediablemente vacíos. Por suerte, los genios no nacieron sabiendo nadar, fueron educándose (o deseducándose) y transformando sus propias vidas en una novela, una pintura o en una partitura. Todos ellos encontraron la llave para ser genios, artistas superiores. Porque creo en los distintos niveles del arte, es mas políticamente correcto decir: “cada uno con su arte y todo es arte”, pero después de ver “El nacimiento de Venus” de Botticelli, que un cubo de basura con desperdicios alrededor expuestos en una galería esté en el mismo nivel que el David de Miguel Angel, no me parece realista; y menos si la señora de la limpieza lo recoge pensando que es realmente basura (es o no es?). Basta!, me he acordado que es viernes y la sonrisa que tengo en la cara me impide seguir criticando, así que después de largar mi “chorrito” de fuerza interior, invito a todos a hacer una catarsis cada vez que nos sentimos humanos (bien o mal) y plasmar lo que mejor se nos de o lo que nos dé mas satisfacción personal. En definitiva: seamos cada vez más creativos, que el monstruo de la mediocridad, es un monstruo grande y pisa fuerte (gracias Victor).

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustó mucho!