lunes, 18 de junio de 2007

las pequeñas cositas

Siempre me pregunto por qué los inventos que realmente sirven, desaparecen después de la novedad. Hoy por la mañana no encontraba las llaves y aparte del propio problema de no poder cerrar la puerta, también acarrea su respectivo atraso para ir a trabajar. Me acordé que a finales de la década de los 80 habían inventado un llavero que cuando se silbaba producía una serie de pitidos que inmediatamente marcaba su ubicación, ya sea debajo del cojín tragatodo del sofá, en el pantalón nocturno colgado de la lámpara del salón o dentro de la nevera al lado de donde estaba ese pedazo de pizza que atacamos después de la borrachera. El mismo método que se utiliza con los móviles (celulares) para encontrarlos, la paciencia nunca fue una virtud humana y el ya clásico: -me llamás, para ver donde lo dejé?- avanza antes de la búsqueda. Es cierto que el citado llavero cuando se acababa la pila comenzaba a ser un lastre en el llavero, y como ocuparse de las pequeñas molestias (cambiar las pilas), tampoco, es una virtud humana, el llavero pasó a peor vida. Qué lástima que las pequeñas ideas sean exterminadas por vaguería!, pero es así. Las pequeñas ideas y cositas están reservadas para los que todavía le cambiamos la correa a ese reloj que no vale nada pero da la hora como ninguno.

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