martes, 3 de julio de 2007

El increible caso del adelgazamiento de la prensa

Se va acercando el veranito europeo y comienzan a verse sus primeros síntomas, la gente va mas fresquita, es decir mas desnudita, los programas de televisión despiden a sus “estrellas” y reclutan a los segundones de siempre para suplantarlos y los periódicos comienzan a enflaquecer. Sobre este último punto me voy a explayar, ya que nadie está en contra de los desnuditos y lo de la TV no nos importa nada. Pero lo de la prensa, sí. No sé que grupo musical hablaba de: “¿a dónde van los besos que no se dan?”, clásica frase de esas, tipo: “¿los árboles cuando caen solos en el bosque, hacen ruido?”, no me quiero meter en un rosal, pero a la primera cuestión respondería: “nada” y a lo segundo, casi con un 99% de seguridad, afirmaría que: “si”. Saliendo del rosal y entrando en la dieta de los periódicos, mi pregunta es la siguiente: ¿a dónde van las noticias que abultan el periódico el resto del año?, es que no hay? O no son tan importantes?. Supuestamente en verano, cuando estamos de vacaciones, tenemos mas tiempo para leer, pero los diarios se enflaquecen y siguen valiendo lo mismo, ¿nos regalaron el dinero cuando estaban bien gordotes o ahora nos lo están robando?. Muchos, asegurarán que en el verano se lee más pero en plan literatura, es verdad; los libros de bolsillo se venden con y como los churros y las chanclas, y los periódicos se usan más para limpiar los cristales. Un tema que me sorprendió, fue el también adelgazamiento de la prensa gratuita, realmente pensé que era imposible que se resumiesen mas las cosas, pero así es. Me parece que el verano es una época de más lectura porque en la playa no hay televisión (cada vez mas DVD y consolas portátiles) y que es un momento lúdico y tranquilo (si no intentas reservar para comer) donde atacan los sudokus y crucigramas, que por unos días nos hacen sentir que somos cada vez más listos. Y si no los completamos, no pasa nada, pensamos que está equivocado, metemos la panza y al agua. En definitiva, después de un estudio supercomprometido y superpersonalista, puedo afirmar sin ánimo de equivocarme, que lo que les pasa a los periódicos es que aumentan las noticias buenas o “livianitas” y se van comiendo a las malas. Lo malo no vende en verano. Paris Hilton, sí.

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