jueves, 12 de julio de 2007

El vegetariano arrepentido (relato brevísimo)

- Desde el lunes soy vegetariano. Esto me prometí el viernes pasado y hoy estando en martes, no la cumplí. Ayer mismo, mi amigo de siempre, el Javi, vino con un plan que me desbarató mi promesa. Mi amigo el Javi, siempre fue un tacaño, el más agarrado, el mas arrastrado y desde ayer, el más rico del barrio.
- Esas cosas pasan, me dijo mi viejo viendo como rompía mi boleto de quiniela jugado puntualmente todos los lunes de todos los meses de todos los años.
- ¿Cómo que esas cosas pasan?-, le dije a mi viejo mirándolo con asombro -¿de que me estas hablando?, si vos sabés que el Javi no juega nunca. Al muy cabrón le regaló el boleto una tía juerguista, hermana de su padre.
El muy cabrón no juega nunca, pero porque el destino es así o porque nuestros designios están regidos por el titiritero de la injusticia, el Javi era rico.
Para festejar su premio de un millón de euros, los euros bien remarcados, que casi se nos va su madre cuando pensando que había ganado pesetas la corregimos, casi se va la vieja.
Un millón de euros, un festejo que venía marchando y yo que quería ser vegetariano, a mi que me habían convencido de que comer algo con ojos era inhumano, a mi que la sangre ya la veía como sufrimiento animal y ya no, como morcilla, a mi que soy argentino. A mi, viene el cabrón de el Javi , y me invita a comer a una parrilla argentina; que te parió, Javi, que buenas están las costillas!.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antes muerto que vegetariano!!!!