lunes, 2 de julio de 2007

La mediocridad y el éxito

Nunca he unido mediocridad con éxito, pero cada vez más, esta extraña paradoja cobra sentido. Ser mediocre para mi (enseñanzas de mi padre) consiste en conformarte con lo primero que viene, en ser uno del montón y de principalmente no innovar ni arriesgarte a ser mejor. Ser el mejor en un plano de ambición pero no de una ambición usurera o asesina, sino de mejorar como persona. Hagas lo que hagas.
Pero últimamente me he encontrado con empresarios que toman la mediocridad como su política de empresa, tapando huecos, evitando crecer y ninguneando a sus empleados. Esta mediocridad da sus frutos y lo que para algunos se trata de oportunidades y riesgos, de alternativas válidas para seguir creciendo, para estos “mediocres” se trata de no cambiar mucho porque así le va bien, de no innovar porque es caro y de no cuidar a sus equipo aprovechándose que hay mucha gente dispuesta a trabajar por menos sueldo. Es increíble pero en algunos casos funciona y la frase: “si no estás a gusto, ahí tienes la puerta”, se repite cada vez mas y el “mediocre” logra sus objetivos de mínima basándose en una tacañería ideológica y en un vacío total de nuevas ideas. El estado de bienestar casi siempre nos hace pensar mucho las cosas, pero algún día todos los que queremos seguir creciendo daremos un portazo tal, que la puerta de su despacho, señor jefe, se transformará en giratoria.

3 comentarios:

Claudio dijo...

He sufrido en varios trabajos esto que comentas. Yo en estos casos suelo decir que trabajo en una empresa que se maneja como un almacen (con el respeto que me merecen los almacenes de barrio) Por otro lado, el peor insulto que suelo otorgar a una persona es tildarla de mediocre.

saludos

BLOGus dijo...

Pues si, prefiero que me insulten a que me llamen mediocre, porque si te insultan aunque sea negativo, mal que bien es una valoración. Pero mediocre es como no contar para nada, ni bien ni mal, como si no existieras.

collares de adiestramiento dijo...

Creo que hay momentos en las empresas que es conveniente quedarse quieto y esperar que pase un mal momento de la manera más tranquila, pero claro, otra cosa es ser siempre así y no arriesgarse a mejorar.