lunes, 9 de julio de 2007

Noche de fuerza rokera!


Casi cuatro horas ininterrumpidas de rock, es para estar contento, feliz y agotado. Y ante la pregunta obligada de los lunes: ¿qué tal el fin de semana?, contestar con un rotundo: espectacular!. Gracias a Andrés Calamaro y Fito y Fitipaldis, contextuados con un calor extremo y una sed asfixiante (o al revés), fuimos entendiendo que estábamos en un recital memorable, de esos que uno guarda la entrada y en el futuro se lo cuenta a sus hijos. Una fiesta que sobrepasa la música para transformarse en una ceremonia, una ceremonia de rocanrol del bueno. Saltando como locos, cerrando lo ojos y deseando que ese momento durara para siempre (a las tres horas el para siempre no era tan contundente), con las piernas abarrotadas, los pies inexistentes (del dolor pasó a la indiferencia) y una unión de fuerza y agotamiento, superior a la música misma. Después de cuatro horas, los altavoces callaron y todavía con un runrún en los oídos, nos miramos con Elena y mis amigos, Edu y Marta, y con una sonrisa disfrutamos lo vivido.
2 son Multitud, comenzó con Andrés y Fito juntos, tocando dos temas de cada uno y dando el chupinazo inicial (7 de julio San Fermín!) de lo que iba a ser una muy buena noche de rocanrol. Cuando estuvieron juntos y acompañados por una banda magistral (4 guitarras!) sonaron como si fueran del mismo grupo, como si se conocieran de toda la vida. Después, Calamaro, continuó en solitario y se comió el escenario, poco importó que se olvidara alguna letra o se despistara con el nombre de un músico nuevo; Andrés es Andrés y como buen salmón siempre va contra la corriente, todos sus clásicos fueron tocados, o casi, y parecía que nunca quería irse de su puesto de showman. Mas roquero que en sus discos, desparramó solvencia, elegancia y oficio. Cuando le tocó el turno a Fito y sus Fitipaldis, con la multitud ya entregada, el rock invadió Getafe, ya para quedarse por un buen rato. Fito no defraudó y todos juntos se lo agradecimos saltando como canguros epilépticos, sus letras sonaron como poesía y la rima la pusimos nosotros. Terminaron juntos, como debía ser, mas como amigotes cómplices que como artistas consagrados. Se notó un mayor peso de Andrés pero las dos tribus juntas compartimos ese amor y esa pasión por la buena música y sobre todo por esa energía que nos quedó cuando el silencio llegó y cuando las piernas todavía entumecidas buscaban la salida y el reposo. Larga vida al rocanrol y larga vida a los locos roqueros!.

2 comentarios:

EDUBIS dijo...

IMPRESIONANTE NOCHE DE ROCK.
CALAMARO ES EL R&R CUANDO QUIERE Y TAMBIEN ES EL TANGO CUANDO PUEDE.EXTRAÑO Y VENERABLE ARTISTA .
NO PODIA SER DE OTRO PAIS .LA BIBLIA JUNTO AL CALLEJÓN.

dunna dijo...

Jo! pues yo estuve en ese concierto también y no lo recuerdo así ni mucho menos.

Pensé que esa entrada la guardaría con mucho cariño porque sería una noche inolvidable y sí, fue inolvidable, pero de lo mal que me salió todo, fué un desastre, fue el concierto de las colas, para todo había que hacer cola, y se me pasó el concierto de cola en cola sin poder ver casi nada de tiempo el concierto.

Menos mal que la entrada me tocó en un concurso de Internet, (para una vez que me toca algo...)si encima pago yo las entradas el rebote hubiera sido más gordo.


Vaya desastre de organización. Odio los conciertos mal organizados!