miércoles, 26 de diciembre de 2007

Una impresión al pasar

Hoy, cuando bajé al Metro (subte), acá en Madrid, pensé que Argentina había salido campeón. Por dos segundos -o quizá uno- sentí la misma felicidad que cuando el gol de Maradona a los ingleses, el segundo. Luego de ese brevísimo espacio de tiempo, volví a la realidad: 10 días de huelga de los limpiadores del Metro es mucho tiempo. Reaccioné a tiempo como para que el olor a mierda que por allí pululaba, no me volteara de un soplido. Y que los papeles de periódicos gratuitos (muy bien cortaditos, todo sea dicho) no me cubrieran con noticias viejas.

A ver si les mejoran el sueldo a los limpiadores y pueden hacer su trabajo. Que cuando falta el que suda, se lo extraña mucho, mucho.

4 comentarios:

Iván dijo...

A veces uno no se da cuenta de quién trabaja hasta que deja de hacerlo. Espero que consigan lo que piden. Por el bien de todos.
Feliz navidad, Blogus!!!
Vaya. Lo que queda de ellas.

Doña Paranoica dijo...

El otro día tuve que coger el metro (es lo malo de que Lolo se haya muerto) y me quedé flipada con la cantidad de guarrería acumulada en el subterraneo. Luego me comentaron que los propios limpiadores vaciaban las papeleras al suelo y tiraban papeles de periódicos recortados....

Sea como sea, a ver si lo solucionan pronto, porque algún día me veo viajando con una rata sentada al lado (si encuentro asiento para hacerlo, claro)

Rubén dijo...

No es limpio es que limpia, sino el que no ensucia...

¡Felices fiestas, compa!

Rosa dijo...

Lo he visto en TV, terrible y molesta situación.
Es bien cierto lo que dices, a menudo pasamos al lado de alguien que limpia casi bajo nuestros pies sin darle importancia, casi sin verlo, pero cuando no está...¡bien que notamos su ausencia!