miércoles, 2 de abril de 2008

No te olvidaremos nunca, Mimi


Cuando me levanto, ya no la encuentro, ya no está paseando por la casa dispuesta a que la moleste y a que le lama cariñosamente la orejita, que le salte por encima solo rozándola... ella me bufaba pero yo sé que era solo de cascarrabias y no porque no me quisiera.
Bastante que tengo que soportar sus pelos largos, yo que tengo el pelaje negro, corto y brillante. Pero la extraño, la echo de menos, y cuando me la encontraba tiradita en el sofá me apuraba para hacer un pis rápido, afilarme las uñas y con toda la tarea hecha, irme a acostar a su lado, ir acercándome despacito, haciéndome la tontita, despacito, hasta apoyar mi cabeza en su colita peluda.
Así pasábamos las horas, hasta que llegaban nuestros amigos humanos que nos dan de comer. Juntas, un poco revueltas pero queriéndonos.
Ahora tengo que dormir solita y cuando me despierto la busco, en sus sitios habituales, pero ya no la veo ni sobre el respaldo del sillón, ni sobre la cama encima de alguna ropa humana no guardada en el armario (que abundaba y abunda), ni siquiera en uno de sus sitios preferidos, escondida en bañera.
Cada vez que me dan jamoncito miro hacia el pasillo esperando que, de un momento a otro, aparezca, pero nunca asoma el hocico.....y ella nunca faltaba a una picadita de jamón de york.
No entiendo porque la peluda no está, ¿dónde está Minona?, no sé cómo preguntárselo a mis amigos, los miro extrañada, buscando una respuesta, pero solo me sonríen y me hacen mucho más mimos, me dicen “pobrecita”, “cosita linda”, “ya tendrás con quien jugar”. Esto último es lo que me preocupa, ¿qué significa?, ¿no vendrá más Minona?. Parece que no.
¿Y quién es esa otra gata que está en la otra habitación?, quiero olerla, jugar, olerla, jugar, creo que pronto nos juntarán y nos conoceremos. (Dios nos guarde confesados...)
Pero siempre extrañaré a Minona, sus dormilonas, sus caricias, toda ella, nadie será como ella, aunque me haya abandonado para siempre.
Donde quieras que estés, esperáme que cuando sea muy grande y ya no esté en casa iré a saltar encima de ti a lamerte la orejita.
Te querremos siempre, Minona.
Perlita

4 comentarios:

Peter Punk dijo...

Jo, vaya racha, se murió tu gatita, pobre, ya lo siento!

BLOGus dijo...

Ya te digo, tuvimos un marzo negro. Gracias por el apoyo

Noa dijo...

Yo he pasado por algo parecido hace poco (http://noanavarro.blogspot.com/2007/07/descansa-mi-niami-jenny.html)
y nada me quita el vacío que tengo en casa... Te entiendo tanto que duele.
Animo Gus, lo siento siento muchísimo!!
Mil besos.

Carilisve dijo...

¡Hola!
Lamento lo del familiar fallecido y lo de la gata. Hay veces que vienen todas seguidas... ya pasaran.
Saludos