jueves, 28 de mayo de 2009

Año 2000, Messi llega al Barça

Pasó un rato desde que el Barça es tricampeón y ya se hablo todo. Para no aburrirlos les traigo un video del plus donde hablan de los primeros años de Messi, año 2000, cuando llega por primera vez a España. Yo me emocioné.



Y Messi en las infantiles en Argentina

miércoles, 27 de mayo de 2009

Discúlpenme pero soy humano

Últimamente, el opio de los pueblos no solo es la religión. La televisión y el fútbol comparte ese dudoso mérito con la dogmas de las iglesias (todas). Está claro, todo lo masivo y sin sentido racional es percibido como una droga que con su humo nos envuelve y no nos deja ver nada que no sea el espectáculo. Y dentro de esta función recreativa, incluyo –no gratuitamente- a la religión y su parafernalia santera. Siendo el dicho original tiene mucho sentido. Lo místico y santo no nos deja ver ni actuar claramente frente a la cruda realidad.
La otra versión de la cita, mas moderna, dijimos, es la televisión, que también hace lo suyo para tener muchos méritos de colocón estupidizante, la prensa rosa del famoseo, las noticias subjetivas, y para mí el caso más fragante: los fin de semanas por la tarde, ¿Sino por qué no invaden nuestro raciocinio con películas de clase C de divorciados, maltratos, herencias, abusos y demás culebrones, que cada vez nos cuenta los mismos topicazos sin sentido?. Pregunta larga para una respuesta sencilla: para que no pensemos. Y está bien. Después de pensar toda la semana que hacer para llegar a fin de mes o pensando que pasaría si perdiéramos ese trabajo con preocupaciones pero tan necesario, un poco de “en blanco” en la cabeza, descansa el alma.
El tercer opio del pueblo es el fútbol, y a él quería llegar, y otra vez el dicho modificado tiene razón. El fútbol es una droga que durante 90 minutos –algunas veces nos regala unos minutos más de prórroga y si es buena hasta penaltis- nos tiene inmersos en una realidad que no existe, por lo menos no como la percibimos habitualmente. Es un juego y un deporte eso está claro pero si escarbamos un poquito, en realidad nos damos cuenta que en realidad son 22 millonarios corriendo y divirtiéndose buscando la gloria, exagerando su super yo, exacerbando el egocentrismo de estrellas y tratando de ser cada vez más ricos. Pero salvo excepciones y detractores, eso no lo vemos –o no queremos, para el caso da lo mismo. Los que buscamos esa droga vemos pasión y entrega; magia y sacrificio; amor y arte. Nos olvidamos de nuestras vidas y tratamos de sentirnos en el campo, pateamos y cabeceamos al aire, somos entrenadores, árbitros y hasta médicos. Somos como un mando de la consola del show. Nos alegramos tan rápidamente como nos entristecemos y durante un rato vemos la vida de otra forma, o como una mierda –aún más- o como una existencia feliz.
¿Soy exagerado?
Seguramente sí, pero lo único que les puedo decir es que hoy le rogaré a dios, me olvidaré de todos problemas y veré en la televisión uno de los espectáculos más grandes que nos puede ofrecer el fútbol.

lunes, 18 de mayo de 2009

Se fue y nos deja tristes

Gracias Mario, allá donde estés.
Acá nos quedamos nosotros en este mundo frío que se calentaba un poquito gracias tus letras exquisitas. Acá nos quedamos con la música y la voz de Serrat que hacía canciones preciosas con tus hermosos versos. Acá nos quedamos un poco huérfanos y tristes al perder a uno de los más grandes moldeadores de palabras. Acá nos quedamos con tu enseñanza del compromiso y respeto a los derechos humanos.
Tu vuelas, nosotros, solo nos quedamos.

Corazón Coraza. Inventario (1985)

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tiene frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Mario Benedetti

miércoles, 13 de mayo de 2009

El Emo y el fantasma de la curva. Humor

Y seguimos con otro episodio de "Vaya semanita" con el emo de protagonista. A reir que es lo poco que nos queda frente a una crisis que está casi acabada, el final del tunel ya se ve en el 2020.

martes, 12 de mayo de 2009

1. Su sufrimiento es mi gozo

Ya me estaba cansando de la musiquita machacona de las 7 y media de la mañana. A mí y varios más. Pero el dueño del móvil se empecinaba en que todos supiéramos que estilo y a que volumen le gustaba escuchar su música. Estaba claro, el volumen era demasiado alto y su estilo, simplemente, una mierda.
Un abuelete con cara de cansancio, quizá más por lo vivido que por haber tenido una mala noche, lo miraba con ojos agotados a juego y apoyado en un bastón. Cada vez que se presentía que se iba a dormir sentado, los acordes siniestros se empecinaban en no dejarlo descansar. Ni al viejito ni a todos los demás animalitos trabajadores que estábamos subidos por obligación al Metro. No podía dejar de pensar en las patadas en el culo que le daría, si conociera, a quién se le ocurrió la fantástica idea de ponerle altavoces a los teléfonos móviles.
Con parsimonia y sin querer hacer mucho daño ni ruido, el abuelo le dice al machacón:
-Puede bajar la música, por favor.
Educado y claro.
El chaval adicto a los ruidos, también llamado reggaeton, lo mira con esa impunidad de saber que en un par de estaciones puede mandar a todos al carajo y bajarse sin que nadie lo persiga y elige decir:
-I’dont speak spanish.
Un inglés más sacado de una canción “hiphopera” que aprendida en la escuela, con ese tonito tan identificatívo que siempre tendría que finalizar con un “my brother” y deja claro que su emisor habla castellano. Quizá no sea un castellano de Valladolid, pero castellano al fin.
Otro pasajero, más joven que el abuelo, de unos 50 años y aspecto fuerte, con la voz más de orden que de favor, le replica levantando el tono un: “Stop de music”, acompañado de una seña con la mano que se parecía al efecto que hace un cuchillo cortando un cuello. Una seña universalmente entendible, en el idioma que fuese.
Su inglés tampoco era nativo pero lo suficientemente claro y sucinto para dejarle claro al cabrón, que, o apagaba la música o iba a haber problemas. Tampoco su señal de degollamiento daba motivos para la confusión.
Para ser sincero el viaje se me iba haciendo cortito y deseaba ver el final del problema en un ojo destrozado del chaval o en un diente menos y hasta me conformaba con una buena patada en el estómago. Pero no.
El ruidoso, maleducado y chulo, solo se dignó a mirar al señor con tan mala hostia y maestría en el arte del idioma gestual, que el cincuentón -antes posible castigador-, giró la cabeza, se hizo más chiquito a ojos de todos y comenzó a leer con una atención exagerada, un cartel de una zapatería que se publicitaba en el andén y que estaba estratégicamente ubicado para que un cobardita pudiera verlo y así escaparse de la realidad y la humillación.
Me sentía fastidiado, agobiado y desilusionado, todavía faltaban dos estaciones para mi destino y había sido testigo de actos incívicos, salvajes, cobardes, pasotas y chulescos, pero en ellos no había un atisbo de justicia. El villano se había salido con la suya, había impuesto su ley y se iba a bajar de ese grupo de gente en movimiento con una sonrisa de “brother” moviendo su cabecita al ritmo de su tortura y arrastrando su pantalones tres números más grandes.
No era justo. Al igual que las miserias realmente serias que afectan a este mundo. No era justo. No tan grave como el hambre y la injusticia social en general, es cierto, pero no menos injusto. Solo diferente.
Decidí bajarme una parada antes y terminar mi camino al trabajo caminando. Pero con solo pensar lo mal que me había sentado la situación y su correspondiente mala uva para el resto de la jornada, algo cambió en mi forma de pensar. Realmente no en mi forma de analizar sino en mi forma de actuar en consecuencia con mis indignaciones.
Me puse al costado de él, justo enfrente de la puerta, agarrado a la barra contraria y dejando mi otra mano libre, abierta y bien cerca del chaval.
Cuando llegamos a la estación, las puertas se abrieron, salieron dos o tres personas y justo cuando suena la chicharra que avisa su cerramiento y un segundo después, o quizá menos, de que se activa el mecanismo de las puertas, le robo el móvil con la mano libre y me impulso con la otra contra la barra para salir justo a tiempo con la música aún sonando pero en dos mundos totalmente distintos, yo fuera con el motivo de la discordia y él dentro, así, solito, sin aparatito. En medio, dos puertas bien cerradas y el movimiento del tren recién arrancando pero ya imparable.
Me mira trasformando la cara de sorpresa en furia y su voz inexistente en gritos desaforados –ahora sí en español. Yo lo miraba contento y escuchando la música –que ya casi me parecía soportable- y me di cuenta que no quería que alguien del vagón –lo que creyera él no me importaba nada- pensara que yo era un ladrón simpático. No. No soy un ladrón.
Sin quitarle la mirada socarrona comencé a golpear el aparato creando una banda sonora que mezclaba sus gritos, el reggaeton y los golpes, en una vorágine de fuerza acompasada que momento a momento iba transformando lo que antes se conocía como un teléfono en pequeñas cositas minimalistas que saltaban a la vista de varias docenas de ojos, que yo creía, eran de agradecimiento.
Estos momentos sublimes de justicia no pueden durar siempre y solo el hecho frívolo y sencillo de saltar la batería hizo que lo que quedaba de móvil dejara de emitir sonidos propios. Todavía hubo un momento más de golpes, gritos y de destrozo total.
Vi como se alejaba el tren y encima de él, alguien que quizá aprendiera algo o que solo lo iba a pasar mal. Con eso me alcanzaba, su sufrimiento era mi gozo. Y ese gozo ante el justo mal ajeno que había despertado dentro de mi, no iba a morir. No doy lecciones, solo le pongo un poco de justicia al día. Y si me dejan, seguiré haciéndolo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Nuueva Aplicaciooon espectacuuular de YouTube

¿Te querés volver loquito?, entrá en esta nueva página de youtube, llamada: YooouuuTuuube.com y transformá el video que quieras en cientos de fotogramas en movimiento, marea un poco pero es espectacular. Acá les dejo un ejemplo de un video de Nahuel. No tardará alguien en realizar solofilmaciones para que se vean exclusivamente en esta aplicación.

jueves, 7 de mayo de 2009

Estoy mundano, simple y feliz


La perseverancia y los huevos triunfan sobre los planteamientos ultradefensivos! ¡Viva el fútbol!. Gracias Barça y gracias Iniesta, por dejar en el camino a tanto inglés!
Hoy estoy así de mundano y disfónico.

El Resumen con acento argentino

lunes, 4 de mayo de 2009

Ese pequeño punto azul pálido

La verdad que de vez en cuando, entre los miles de email de esos masivos que miramos rapidamente o que directamente descartamos sin siquiera darle la oportunidad de demostrar que no es solo basurita del ciberespacio, me llega un correo emocionante.
Este es el caso del siquiente video que me envió mi amiga Gabriela. Solo decirles que vale la pena los cinco minutos que dura. Se llama "Ese pequeño punto azul pálido" y nos demuestra lo poquita cosa que somos y lo mucho que nos creemos.